Vida

Cáncer de mama en adolescentes: implicaciones emocionales

La psicóloga Dina Semsch brinda estas recomendaciones para cuidar la salud emocional del adolescente, después de un diagnóstico de cáncer.       

Por: Karla Chicas

Cáncer de mama en adolescentes: implicaciones emocionales

Cáncer de mama en adolescentes: implicaciones emocionales

Un diagnóstico de cáncer genera un impacto emocional significativo en el paciente, así como en sus familiares y seres queridos. A eso se le suma que, durante la adolescencia, se piensa que este tipo de enfermedades solo pertenece a un rango de edades mayores, que hace que al recibir la noticia se sientan más confundidos.

“Durante esta etapa de vida es normal que los adolescentes empiecen a ser más independientes de sus padres; sin embargo, este proceso se ve truncado y pasan a ser sumamente dependiente de sus padres, de médicos y demás personas involucradas en su proceso. También pierden la intimidad por la que tanto han luchado”, indica la psicóloga de adolescentes, Dina Semsch.

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¿De qué forma se puede ayudar? 
La familia juega un papel sumamente importante durante el proceso. Es esencial que los papás tomen medidas de autocuidado, ya que suelen correr el riesgo de volverse invisibles durante el proceso, descuidarse y poner en riesgo su salud. “Debe tenerse en cuenta que la red de apoyo del paciente hace una diferencia, no solo en el apego al tratamiento, sino también en el pronóstico del paciente y, por eso, es importante que en vez de tratar de estar todos todo el tiempo (que resulta imposible), sean capaces de apoyarse entre sí y apoyar al adolescente, con el objetivo de que siempre esté alguien presente con él o ella, teniendo en cuenta que la duración del tratamiento puede variar”, recomienda Semsch.

Recomendaciones para ayudar lo a asimilar el diagnóstico:

  • Muestre genuina apertura a hablar sobre el tema.
  • No oculte información sobre la situación, pero sí provéala de forma que el adolescente (según su edad y nivel de madurez) pueda asimilarla de la mejor forma posible. 
  • Permita al adolescente hablar sobre sus sentimientos, sin juzgarlos o minimizarlos.
  • Practique  la escucha activa durante las conversaciones.  
  • Sea empático, entienda que parte normal del proceso es que el adolescente se frustre, se canse, se queje, se enoje, entre otras cosas; y darle el espacio para expresar todo esto. 
  • Separe  la identidad del adolescente de su diagnóstico, ya que durante esta etapa se está en plena construcción de una identidad, y el cáncer puede llegar a ocupar tanto espacio en la vida del adolescente que puede   llegar a confundirlo.  Ejemplo: ¿Quién soy? Soy el enfermo de cáncer o soy quien tiene cáncer”. 
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