Moda

Un viento fresco al cierre de Colombiamoda

La diseñadora Isabel Henao presentó su colección durante el cierre de Colombiamoda 2018.
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Por: GDA/El Tiempo/Colombia

Una historia que comenzó en atuendos en blanco perla: vestidos, chaquetas, pantalones, faldas y una delicada túnica bordada con flores, su sello, una representación de la delicadeza.  Foto: Jaiver Nieto GDA/El Tiempo/Colombia

Una historia que comenzó en atuendos en blanco perla: vestidos, chaquetas, pantalones, faldas y una delicada túnica bordada con flores, su sello, una representación de la delicadeza. Foto: Jaiver Nieto GDA/El Tiempo/Colombia

Al mediodía de ayer, ocho horas antes de comenzar el desfile de cierre de la edición número 29 de Colombiamoda, la diseñadora Isabel Henao estaba, aguja en mano, pegando unas delicadas flores a un ligero vestido de tul con líneas bordadas en azul oscuro. No lo hacía en el frenesí de los detalles de última hora, de los correcorres propios de presentar una colección que, de hecho, estaba toda lista. Lo hacía “porque el trabajo manual purifica”, dice con su voz suave y dulce.

Era una forma de relajarse para enfrentarse, en la noche, a ese público que la aplaudió con total emoción al cierre de la pasarela de la revista Carrusel y el Banco de Bogotá.

El color blanco y sus tonos fue uno de los elementos característicos de Isabel Henao. Foto: Jaiver Nieto GDA/El Tiempo/Colombia

Un gran telón de fondo blanco ondeó suavemente todo el tiempo para representar ese suave viento, que se convirtió en la línea conductora de su colección desde el momento en que vio en Google Arts a un artesano japonés que hace los tradicionales abanicos uchiwa (casi redondos y no plegados).

“Son los abanicos de verano, y los hace con suma delicadeza, pegando flores coloridas sobre la estructura de palitos y papel. Me pareció sublime”, sostiene. Y agrega: “El viento es un elemento que no se ve, pero se siente. En la primavera se lleva las flores para esparcir las semillas y generar vida. Es hermoso”.

El trabajo manual purifica”

Isabel Henao, diseñadora de modas

Lo japonés está muy presente en su trabajo, tal como se vio en esta colección con los cinturones obi, de distintos anchos, a veces en cuero, a veces en la misma tela, y en las chaquetas como quimonos hechas en jacquard, que da estructura y volumen, pero es ligero, característica esencial de los diseños de Henao.

Al ritmo del teclado de la joven pianista danesa Agnes Obel, dejó ver una historia que comenzó en atuendos en blanco perla: vestidos, chaquetas, pantalones, faldas y una delicada túnica bordada con flores, de esas que tanto le gustan y nunca faltan; son su sello, una representación de la delicadeza.

“Quise jugar con otros tonos de blanco: están el perla, el blanco off white, el blanco azulado, el blanco tirando a rosado”, cuenta.

Así se fue acentuando el color: azul suave, para pasar a uno azul grisáceo y llegar a un azul violeta.

Hay unos tonos empolvados que Isabel logra con tres capas de suaves telas: lilas y rosados con color piel para esos vestidos tan ligeros que el viento mueve con gracia, ya sea tul, seda, organza, que mezcla con maestría con prendas en jacquard, mikado y satén.

La delicadeza de las prendas, los bordados de flores y plumas, la elegancia de los cortes se encargaron de agitar esos aplausos con los que el público premió a la diseñadora por regalarles un cierre emocionante.

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