Familia

¿Cómo platicarle a los hijos cuando mamá tiene una enfermedad grave?

La edad juega un papel relevante en la decisión de qué y cuándo se debe informar a un niño sobre el diagnóstico de la enfermedad grave.

Por: Xiomara González

¿Cómo platicarle a los hijos cuando mamá tiene una enfermedad grave?

¿Cómo platicarle a los hijos cuando mamá tiene una enfermedad grave?

Para platicarle a los hijos cuando mamá tiene una enfermedad grave, la guía imprescindible es decir la verdad de una forma en la que los niños puedan comprender y prepararse ellos mismos para los cambios que sucederán en la familia. A los niños les hace bien la rutina, contribuye a sentirse seguros.

La edad juega un papel importante en la decisión de qué y cuánto se debe informar a un niño sobre un diagnóstico de una enfermedad grave. Por ejemplo, los niños pequeños (hasta los 8 años) no necesitan mucha información detallada, mientras que los niños mayores (entre los 8 a los 12 años y los adolescentes necesitan saber más información.

Los adolescentes, quienes están en la etapa de probar la independencia y sus límites, tendrán preocupaciones muy distintas a las de un niño de 5 años que necesita el cuidado básico de sus padres.

Independientemente, todos los hijos necesitan conocer la siguiente información básica:

El nombre de la enfermedad que tiene y en caso de ser cáncer o linfoma.

La parte del cuerpo donde se encuentra.

Cómo será el tratamiento.

Los cambios que habrá en sus propias vidas.

Se debe buscar un momento tranquilo en el que no habrá interrupciones para platicar con tus hijos. Es aconsejable que se hable a solas con cada uno de los hijos, en caso de ser de edades muy diferentes, de manera que la información pueda ser adaptada según la edad y la capacidad de comprensión del niño. Esto también puede ser útil para que el padre tenga una mejor apreciación de la reacción de cada uno de los hijos.

Asegúrese de tener tiempo para responder cada una de las preguntas y planifique cómo manejar las interrupciones antes de iniciar.

Si la conversación se detiene para contestar el teléfono,  sacar al perro a pasear, cocinar la cena, durante el momento en que el niño intenta tener una conversación abierta, puede que le resulte más incómodo volver a intentarlo.

Es útil planificar cómo hablará con cada hijo.

Debe pensar en lo que quiere comunicar y cómo responder a las preguntas en un nivel que cada hijo pueda comprender, pero de forma seria y sensible. El objetivo es establecer una base para una línea de comunicación abierta con el hijo: una manera para que el niño llegue donde usted y exprese sus preocupaciones, dudas, necesidades y temores sobre lo que le pasa respecto a su enfermedad.

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