Familia

Aprende a decir “no” sin que tu pareja se moleste

Poner límites es una de las pruebas más difíciles a las que te enfrentas, pero debes aprender hacerlo.

Por: Xiomara González

Aprende a decir “no” sin que tu pareja se moleste

Aprende a decir “no” sin que tu pareja se moleste

Es posible que hayas tenido alguna conversación con tu pareja que te pide algo que no te apetece demasiado, pero acabas aceptando, y  no porque la otra persona tenga una gran capacidad de influencia sobre ti, sino sencillamente porque te resultó difícil decirle que no. Poner límites es una de las pruebas más difíciles a las que nos enfrentamos y uno de los mejores termómetros de madurez, y de salud mental.

Aquí te indicamos cinco puntos para que aprendas a decir “no” sin que tu pareja se moleste:

Primero, identifica qué límites quieres poner. Una pregunta previa consiste es saber en qué áreas te estás dejando llevar más. ¿Cómo lo consigue, cuando se pone agresivo, cuanto te adorna la petición o siempre te ocurre? Eso te dará pautas. Una vez identificado, ponte un objetivo concreto y prueba con los siguientes pasos que a continuación te decimos.

Segundo, da una respuesta de un modo amable, basada en los objetivos pero sin demasiadas  explicaciones. “No puedo pasar a comprar tal cosa que me pediste, porque ya voy tarde para el trabajo”. No caiga en justificaciones infinitas, que cansan al interlocutor y te hacen perder fuerza; o en excusas fácilmente desmontables. Si dices, “No puedo hacer la parrillada para tus amigos que me pediste porque no tengo tiempo para prepara nada de comida”, la otra persona puede responderte que se encargara de todo o que puede pasar comprando comida y bebidas para invitarlos siempre. Con su respuesta te desmonta la excusa.

Tercero, incluye la técnica de la negociación. Siguiendo con el ejemplo anterior de la fiesta, puedes decir que no va poder hacerle la parrillada por un motivo, pero le propones que será en otra ocasión. De esa manera, abres una ventana de oportunidad.

Cuarto, explica el impacto tomando como referencia a una tercera persona. Por ejemplo, “si hago esto que me pides, tendría que decirle que no a fulanito”. De esa forma, tu posición queda más protegida y tienes un argumento de fuerza. Eso ocurre muchas veces en los temas familiares. “No podemos acudir a la reunión de tu tía porque acuérdate que le hemos prometido a nuestro hijo acompañarle al evento del colegio”.

Y por último, pero no menos importante, aprende de alguien que te guste cómo gestiona estas situaciones y experimenta poco a poco. La ventaja de ser sociales es que mejoramos a través de la observación. Fíjese en alguna persona que sea un referente, analiza sus argumentos, su lenguaje no verbal y a ponerlo en práctica en situaciones cómodas, primero, y más difíciles después.

En conclusión, aprender a decir “no” es básico para decir “si” a lo que realmente nos importa.

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