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Celos, ese sentimiento que puede terminar muy mal

Inseguridad, baja autoestima y desequilibrio en sustancias cerebrales: un cóctel peligroso.
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Por: Ella

Celos, ese sentimiento que puede terminar muy mal

Celos, ese sentimiento que puede terminar muy mal

Los celos pueden llegar a ser el sentimiento más destructivo, dice Sandra Herrera, psicóloga clínica de la Universidad de Salamanca. Estos suelen despertarse cuando alguien piensa que un rival amenaza una relación, y eso va –dice la experta– desde creer que la pareja tiene un amante hasta sufrir porque un amigo entabla una nueva amistad.

Cuando sientes que los celos invaden tus sentimientos o los recibes por parte de tu pareja, es necesario parar. Poner límites donde predomine el respeto y ante todo, buscar ayuda psicológica para poder solventar el problema.

Lo preocupante es que este sentir "desencadena miedo, inseguridad e ira, y en los casos extremos puede desfilarse por la violencia y afectar de manera negativa la salud de quienes los padecen", asegura Herrera. Por eso, añade, se torna imperioso conocerlos e identificar algunos de sus rasgos con el objeto de atenuarlos y prevenir complicaciones.

Aunque genéricamente se ha dicho que los celos son una condición normal e, incluso, una reacción justificada, la psiquiatra Marcela Alzate, expresidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, insiste en que cuando los celos se convierten en un comportamiento obsesivo que altera las relaciones de quienes los padecen, se cae en el campo de un trastorno que tiene un curso y una fisiopatología específicos, que han sido descritos.

Para conocer el cerebro de un celoso, se debe saber que este se anticipa a la realidad y elabora una maqueta falsa que la toma como única y válida. "La persona arma su propia historia, y no hay quien la saque de ahí, y ese es el desfiladero hacia una enfermedad llamada celotipia o celos patológicos", puntualiza la psicóloga Herrera.

Todo lo antes descrito está modulado por sustancias como la dopamina, vinculada a los procesos afectivos. Y actúan como si mermara la parte inteligente del cerebro, para reducirle los frenos, la lógica y la congruencia a la persona. También hay otras sustancias como la oxitocina –la hormona del apego–, que está relacionada con las adicciones.

Caso especial merece la referencia de la serotonina, que soporta todos los procesos afectivos. Un desequilibrio de esta agudiza las sensaciones negativas en la mente del celoso.

También, valga decir, entran en juego la vasopresina, la anandamida y el óxido nitroso, que facilitan las reacciones exageradas del celoso, sobre las cuales el control voluntario no es posible.

Ahora, si bien lo anterior es el componente neurológico, también existen factores ambientales personales y epigenéticos que se confabulan para desencadenar el síndrome celotípico y, que desde el plano psiquiátrico y psicológico caen dentro del espectro de los delirios.

El psiquiatra Rodrigo Córdoba es enfático al considerar que los celos desairados son una enfermedad crónica que requiere intervención profesional y cuyo manejo depende de la severidad y la profundidad de cada caso.

"Aquí se pueden requerir medicamentos, psicoterapia individual y colectiva y seguimiento", concluye.

Si estas frente a una sensación de celos de cualquiera de las partes de la relación, es importante que busques ayuda. Los celos no son sinónimo de amor y estos pueden atraer múltiples problemas.

En palabras de la psicóloga Sandra Herrera, los celos son una reacción de alerta mediada por una serie de neurotransmisores que actúan sobre algunas partes del cerebro, pero que terminan por afectar todos los órganos del cuerpo.

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