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“Tocarse como dice el médico salva vidas, a mí me salvó”

Es 19 de octubre, Día de la Lucha contra el Cáncer de Seno, y Ella.sv entrevistó a Fátima Jasmín López Rodríguez, una joven salvadoreña que a los 32 años de edad fue diagnosticada con cáncer de mama. Esta es su historia.

Por: Rhina Montalvo

Fátima López actualmente tiene 34 años y trabaja en la fundación Gente Ayudando Gente. Foto: Erika Rodríguez.

Fátima López actualmente tiene 34 años y trabaja en la fundación Gente Ayudando Gente. Foto: Erika Rodríguez.

“Cuando leí el resultado de la biopsia que decía tumor maligno de tipo agresivo, ahí yo dije: ‘me voy a morir ’”.  Esta fue la expresión que Fátima Jasmín López Rodríguez, paciente de cáncer de mama, comparte al recordar el fatídico momento cuando le dijeron que tenía cáncer. 

Y es que el cáncer de mama no solo está afectando a mujeres de 40 años en adelante, lamentablemente. La tendencia es el alza de casos en mujeres menores de los 35 años, y de esto Fátima es un ejemplo: con tan solo 32 años de edad, en marzo de 2017 le notificaron que tenía cáncer de mama. “Estaba leyendo en mi cama cuando me sentí una pelotita en la mama derecha; me toqué la otra, y nada. Fui al ginecólogo, me hizo la biopsia y ya me quedé intranquila”, dice Fátima. 

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Visitando nuevamente al médico, él le dijo que leyera la biopsia. “Cuando leí el resultado de la biopsia que decía tumor maligno de tipo agresivo, ahí yo dije: ‘me voy a morir’; hasta me vi en la caja, muerta. La noticia fue horrible”, recuerda.   Y a pesar de que desde los 27 años ella se hacía la ultrasonografía, aun así le llegó el cáncer. 

Si bien, como dice Fátima, ella sabía que el 19 de octubre es el día dedicado a la lucha contra el cáncer de mama, ella veía esa fecha como un día más y por ello, al recibir la noticia, no sabía cuál era el siguiente paso. “El doctor me dijo que había que hacer una mastectomía radical, yo ni sabía que era eso; mi tumor estaba en fase 2, todavía estaba en etapa temprana, pero como era muy agresivo, si me hacían mastectomía parcial corría riesgo”, explica la joven.

El doctor me dijo que había que hacer una mastectomía radical, yo ni sabía que era eso".
 

Familia
Al recibir la noticia, Fátima dice que fue un shock y fue tanto su dolor que lloró y lloró hasta quedarse sin lágrimas. “Me fui a un árbol de mango que hay en mi casa con mis tres perros, me senté y dije: ‘voy a llorar todo lo que quiera y desahogarme’. Le preguntaba a Dios por qué esto me está pasando, yo no lo podía creer; pero después pensé: ‘esto debe tener un propósito’. En el momento no lo iba a descubrir porque iba a empezar un largo camino (el tratamiento). Lloré todo lo que quise y hasta allí dije: ‘no más llorar’”, recuerda.

Fátima al recibir quimioterapia perdió su cabello. El árbol de mango donde fue a llorar, luego se convirtió en su aliado para sonreír. Foto: cortesía.

“Cuando uno se enfrenta a esto, no tiene que quedarse parado, hay que seguir caminando, hay que ser positivo”, detalla Fátima. Habiendo asimilado la noticia, tenía que enfrentar otro difícil momento: comunicárselo a su familia. “Cuando le di la noticia a mi papá, él lloró. Yo en ese momento estaba fortalecida; era una fuerza de Dios, ya no era mi fuerza, porque soy humana. La fuerza de Dios actuaba en mí. Igual mi hermana, se puso supermal; les dije: ‘de esta vamos a salir’. Mi estado de ánimo fue bastante positivo”, asevera. 

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Tratamiento
Con actitud positiva, Fátima se sometió a la mastectomía de la mama derecha en marzo de 2017, y en abril del mismo año empezaron las temidas quimioterapias. “Se me cayó el pelo, cuando esto ocurrió fue la etapa más impactante (Fátima tenía su cabello a la altura de la cintura). No pensé al recibir la quimio que se me iba a caer, pero es un shock verte sin pelo, sin cejas, sin pestañas. Recuerdo que mi hermana me dijo: ‘vos pensá que es parte de tu recuperación’. Esto me animaba”, relata Fátima.

La quimioterapia, aparte de causar la pérdida de cabello, también afecta el estómago. Fue uno de los episodios más difíciles que tuvo que vivir Fátima, y aun con todos los efectos que provoca la quimioterapia, ella no se rindió y siempre tuvo una actitud muy positiva. “La mente es fuerte. Yo leía, veía una serie que me divertía, trataba de no ver cosas tristes; al final, disfruté esa etapa porque uno no sabe cuánto amor tiene hasta que se pasa por esto. Yo recibí tanto amor y creo que lo más importante es dejarse amar”, enfatiza sonriente.
 

Fátima recibió el apoyo total de su familia, siguió llevando su vida normal y disfrutando cada día. Foto: cortesía.

Fátima recibió cuatro quimioterapias rojas y cuatro claras, que son menos agresivas en el estado físico, pero más agresivas con la enfermedad. Luego le empezó a nacer nuevamente su cabello, sus pestañas, ya no presentaba náuseas. “Ahora veo la vida como un regalo cada día y hago lo mejor que puedo.  Porque el cáncer llegó a mi vida y dije: ‘cáncer, así como viniste, así te vas a ir’. Soy sana y vencer esta enfermedad es como no darle entrada a la vida de uno, sino que dejarla que se vaya, y así superé todo esto del cáncer”, afirma.

Ahora veo la vida como un regalo cada día y hago lo mejor que puedo".

En septiembre de 2017 Fátima recibió su última quimioterapia, pero aún continúa con exámenes y controles porque todavía no es sobreviviente de cáncer de mama. “A los cinco años uno es sobreviviente de cáncer, yo soy aún paciente; todavía tengo chequeos. Terminé un proceso, ya cumplí un año. Me siento contenta y gracias a Dios he salido bien en los marcadores, esto me llena de alegría, de esperanza. Yo creo que para cada mujer que pasa por esto es una experiencia que nos cambia la vida; Fátima de antes ya no existe, soy otra persona. Se disfruta cada día, no me quejo, tengo todo para ser realmente ser feliz: tengo a mi familia, a mis tres perros que son como mis hijos (sonríe aún más) y disfruto de salir con mis amigos”, cuenta la joven.

Fátima tenía su cabello hasta la cintura, perderlo fue traumático, pero su actitud positiva le ayudó para aceptarlo, también usó peluca. Foto: cortesía.

Trabajo
Cuando a Fátima le diagnosticaron el cáncer, ella sabía que ante este padecimiento Dios tenía un propósito y este es trabajar actualmente en la fundación Gente Ayudando Gente, donde realizan campañas de prevención del cáncer, y su objetivo es crear una cultura preventiva y no curativa. “Dios siempre fue mi pilar en todo esto, sin él no hubiera salido de esto y siento que al final él me dijo: ‘bueno, el propósito tuyo era este’.  Hoy trabajo en la fundación, este era su propósito y yo digo ‘aquí estoy’”, manifiesta Fátima.  Ella, junto a otras personas y un médico, realizan visitas a empresas para dar charlas de prevención del cáncer y también de la importancia de autoexaminarse y de realizarse chequeos. Realizan ultrasonografías por un costo simbólico y lo recaudado sirve para realizar campañas en zonas rurales de manera gratuita.
 

Fátima aún es paciente de cáncer de mama, pero con fe, esperanza y alegría va superando la enfermedad. Foto: Erika Rodríguez.

Y si bien Fátima, como ella misma lo dice, aún no es sobreviviente, su fortaleza, alegría, ser positiva, le ha ayudado mucho para sobrellevar la enfermedad. Con 34 años, actualmente ella se dedica a vivir el día a día, porque cada amanecer es un regalo. 

“Cada año hoy lo celebro con más intensidad. He hecho muchas amigas por el cáncer. A la gente que empieza a pasar por un cáncer lo que yo les digo es que no tengan miedo de este camino, porque no se va a quedar toda la vida, así como llegó así se va a ir. Cuando uno termina esto (tratamiento) jamás vuelve a ser la misma persona y se tiene que empezar una nueva vida. Yo creo que renovarse es la palabra más adecuada para el cáncer”, concluye.  

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