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Empoderamiento de la mujer, ¿mito o realidad?

Más que una palabra de moda, el empoderamiento es un proceso, un reto que la mujer salvadoreña ha adquirido, para tener verdaderamente presencia y reconocimiento.

Por: Rhina Montalvo

Empoderamiento de la mujer, ¿mito o realidad?

Empoderamiento de la mujer, ¿mito o realidad?

Cuando se escucha el término empoderamiento enfocado en la mujer, es un proceso donde las mujeres en una realidad donde están en desventaja aún en este siglo XXI por su situación como género, adquieren o potencian sus talentos, capacidades, estrategias y protagonismo, tanto individual como colectivamente para alcanzar una vida autónoma en la que puedan participar en términos de igualdad en las áreas de salud, economía, política y educación.                                                                                                  

El vocablo empoderamiento de las mujeres se impulsó en la Conferencia Mundial de las Mujeres de las Naciones Unidas , en Beijing (1995), para aumentar la participación de las mujeres en la toma de decisiones y acceso al poder. Pero, la realidad es que, transcurridos 27 años, la mujer aún está en desventaja y desigualdad comparada con la perspectiva del hombre.  Alexandra Araujo De Sola, vicepresidenta de Voces Vitales El Salvador comentó que, el Foro Económico Mundial desarrolló un estudio, en el que evaluó el desarrollo de la mujer en cuatro ejes principales: salud, economía, política y educación. “En El Salvador digamos que, en salud y educación estamos casi, casi bajo las mismas circunstancias (mujeres y hombres), donde el sexo en que nacemos no determina la salud y educación que vamos a tener”, explicó Araujo De Sola. Pero, al consultarle la situación de la mujer en el eje de economía respondió que, “en lo económico que embarca ingresos, salarios, ¿ganamos equidad?, ¿tenemos las mujeres y los hombres el mismo salario por el mismo puesto y con las mismas responsabilidades?, absolutamente no; ¿tenemos puestos en altas gerencias?, absolutamente no; ¿tenemos puestos en juntas directivas?, absolutamente no; ¿tenemos puestos  en las posiciones del gobierno?, absolutamente no. En 2017 fue el primer año que hubo un retroceso en la parte económica”.

   

                                                                                                                       
Apoyo
Ante la perspectiva de que la mujer no avanza en lo económico, Araujo De Sola manifestó que Voces Vitales apoya agresivamente a la mujer en dicha área, porque le da la opción de definir diferentes rumbos en su vida. “Cuando se empodera a una mujer económicamente, automáticamente  estás creando una cadena en donde eso va a incluir y mejorar  la vida de muchos. Una mujer económicamente empoderada tiende a tener opiniones de sus propias experiencias en el desarrollo personal y puede apoyar mejor a su comunidad; son mujeres que tienen autoestima más alta, y que pueden  dar una opinión tanto en política como en lo social, y en cómo desarrollar mejor comunidades más fuertes”. La mujer sigue siendo el pilar de la familia, por lo que, el 85% de las actividades del hogar siguen recargándose sobre la mujer. Y si esta tendencia social cultural continúa, donde no haya involucramiento de otros para compartir responsabilidades, la mujer seguirá estancada. “No es dejar a nuestros hijos tirados, pero si no tenemos un compañero que realmente contribuya en un 50% a los trabajos del hogar y responsabilidades con nuestros hijos no tenemos cómo crecer en la parte económica”, aseveró Araujo De Sola.

Éxito
Y si bien está la tendencia de relacionar el éxito con dinero, Araujo De Sola no lo considera así. “El dinero es una tranquilidad y un seguro, te da una libertad de poder hacer ciertas cosas si tenés tus necesidades cubiertas. Veo el dinero como un facilitador, como una base que te da opciones a poder trabajar realmente en lo que te guste y poder desarrollarte de una manera más tranquila”. Pero, aunado al éxito están los fracasos, los cuales no deben ocultarse como explica la vicepresidenta de Voces Vitales. “El éxito también depende mucho del fracaso, y creo que los salvadoreños en general  tenemos mucho miedo a fracasar. Si estamos ansiosos o evitamos el fracaso o lecciones que podamos aprender de ello es difícil tener éxito; este no es un camino recto, sin barreras, sin dolor, sin esfuerzo, al contrario, creo que el éxito se logra con una acumulación de fracasos y de experiencias, de lecciones aprendidas que te llevan a desarrollarte como persona, como ser humano, como emprendedor  o como empresaria”.

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