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¿Víctima indirecta? Sí, tus seres queridos también están expuestos a la violencia

La violencia contra la mujer va más allá de la persona que puede sufrir el maltrato en sus diferentes tipos, hasta su máxima expresión que es el feminicidio. Si sufres de violencia de parte de tu pareja, tus padres y tus hijos se convierten automáticamente en víctimas indirectas, descubre de qué forma.

Por: Karla Chicas

¿Víctima indirecta? Sí, tus seres queridos también están expuestos a la violencia

¿Víctima indirecta? Sí, tus seres queridos también están expuestos a la violencia

Las cifras de feminicidio siguen en aumento en lo que va del año. Sin embargo, el ciclo de violencia no termina ahí, tus seres queridos también se convierten en víctimas, aunque sea de forma indirecta. ¿De qué forma se pueden ver afectados?

Según la técnica de la Rectoría Vida Libre de Violencia del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), Maritza Henríquez, las víctimas indirectas de violencia se pueden dividir en dos partes:
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La madre de la víctima, que por el feminicidio de su hija, han tenido que asumir la responsabilidad de los nietos o la carga económica que tenía la hija, una situación que no estaba prevista y que repentinamente tuvo que asumir. Al final existe una doble afectación, el hecho de que ella perdió a su hija y también asumir la responsabilidad de la manutención de los nietos.

“Las condiciones de vida de esta mujer ya no son iguales, desmejoran en muchos aspectos, porque el ingreso se tiene que distribuir con los nuevos miembros que van a formar la familia. Esto ocurre no solo con las madres, sino que en ocasiones, cuando no existe esta figura, lo asume una tía abuela o la abuela, una tía o una hermana de la víctima. Dependerá del factor o la red de familia que tengan, pero generalmente somos las mujeres quienes asumimos esa responsabilidad”, agrega.

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Los hijos de la víctima, que sufren una afectación psicológica y emocional porque ya no van a ver a la mamá, quien fue víctima de feminicidio, y el papá estará en la cárcel por ser el perpetrador. Por lo tanto, van a tener que vivir de un momento a otro con sus tíos o abuelos, que es un cambio muy radical para ellos.

“Quedan desprotegidos económicamente, pasan a que una institución del Estado les brinde el acogimiento si no hay ningún familiar cercano que se pueda hacer cargo de ellos, pero no reciben ese cariño que pudieron haber tenido de la madre o las mejores condiciones para poder subsistir y desarrollarse plenamente”, indica la técnica.

Por lo tanto, necesitan ayuda psicológica para que no se conviertan en reproductores de violencia, ya que ellos pudieron estar presentes cuando el papá pudo haber matado a la mamá o haber visto todos esos episodios de violencia, donde el papá golpeaba a la mamá. 

Recuerda que si necesitas ayuda o apoyo, puedes acudir a Isdemu y llamar al número 2501-7500.

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