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4 tips para elegir un buen calzado para trabajar

Como mujer empresarial, necesitas de un buen calzado que sea cómodo y sobre todo seguro. Y que además se adapte a la forma del pie, que varía según cada persona. 

Por: Redacción Ella

Elige un buen calzado para trabajar. Foto: Marisol Peñate.

Elige un buen calzado para trabajar. Foto: Marisol Peñate.

La importancia de utilizar un buen calzado en tus jornadas laborales como mujer empresarial no es solo cuestión de estética, la salud para tus pies es un aspecto que no debes descuidar.

Muchas de las deformaciones de los pies y de las patologías del aparato locomotor y circulatorio son consecuencia de usar un calzado inapropiado durante mucho tiempo. Las características que debes  tomar en cuenta a la hora de comprar tu calzado para tu actividad se basan en cuatro aspectos: el material, la forma, el número y la altura.

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1

Material

Busca calzado con material que sea transpirable para evitar la humedad producida por la sudoración, así como las rozaduras y los hongos, por ejemplo, ya que se evita el calor. La piel y las telas suaves suelen dar buen resultado. Es importante que no esté fabricado con tejidos ásperos y costuras internas que puedan erosionar tu pie.

2

Tacón

La altura del tacón no debe sobrepasar los cuatro centímetros. Si usas tacones más altos por mucho tiempo, tendrás problemas en el sistema músculo-esquelético y circulatorio de las piernas, tronco y cuello. Las formas demasiado estrechas en la punta también pueden ser el origen de los futuros juanetes y deformaciones en tus pies. 

3

Número

Es conveniente que compres los zapatos a última hora de la tarde, cuando tus pies están algo hinchados a caus de la actividad de todo el días, así evitarás que queden comprimidos en ciertas franjas horarias. También, no solicites al dependiente siempre el mismo número; debes probarte antes el calzado, porque unas hormas sonmás holgadas que otras.

4

Suela

Esta debe estar formada por un material blando y flexible para amortiguar posibles espolones y callos en la planta del pie. El grosor de la suela conviene que sea mediano; ni demasiado fino porque no te protegería de las irregularidades y pequeños objetos del suelo, ni demasiado grueso porque limitaría la movilidad de tu pie. 

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